Entrevista a Arlette Geneve

Buenos días, tras un parón en el blog por motivos personales, y con un poco de retraso os traigo una entrevista que le hice a Arlette Geneve, con motivo de la publicación de la gran novela “Vindicatio”. Quienes ya hayan leído mi reseña sabrán que para mi es una novela muy especial y sin duda alguna la califico como la mejor novela publicada en lo que va de año. Espero que disfrutéis de la entrevista tanto como yo he disfrutado haciéndola. 
Arlette Geneve es una escritora española de novela histórica romántica desde 2007. A lo largo de su dilatada carrera nos ha regalado muchas novelas ambientadas en distintas épocas históricas y muchas de ellas ambientadas en España. Su obra “El carcelero de Isbiliya” quedó entre los diez finalistas del reputado Premio Planeta 2008.
Antes que nada agradecerle que saque un poquito de tiempo para contestar a esta entrevista. Primeramente, que os parece si la conocemos un poquito. 


¿Cómo te definirías? Como una mente inquieta. También curiosa por naturaleza y dicen que con un punto de mal genio.
¿Cuál crees que es tu mayor virtud y tu mayor defecto? Tengo muchos defectos, no puedo decidirme por uno solo, y en cuanto a mis virtudes, mis enemigos te dirían que no tengo ninguna…;)
¿Qué aprecias más de tus amigos? Su autenticidad. Que se muestren siempre como son. Detesto los que no vienen de cara.
¿Cuál es tu mayor miedo? Que mi familia sea infeliz. Mi mayor meta en la vida es la felicidad de ellos.
¿Qué es para ti la felicidad? Lo he mencionado en la pregunta anterior, la felicidad de mi familia por encima de todo.
¿Cuáles son tus flores favoritas? Por humildad las amapolas silvestres, y por el color, las rosas amarillas.
¿Cuál es tu color favorito? El verde, en todos sus matices. Verde olivo, Verde musgo, en definitiva, el verde esperanza.
¿Cuál es tu comida favorita y la que menos te gusta? La paella en todas sus variantes y el cocido con pelotas. La que menos, las coles de Bruselas, si las huelo cocidas, me dan arcadas.
Dinos tres países donde te gustaría viajar si tuvieras una máquina del tiempo y porqué.

Esta es muy fácil: Roma en el imperio, porque adoro su historia y me encantaría ser un general en Germania. España en el medievo porque le daría alguna información privilegiada a la reina Isabel la católica sobre el futuro de los españoles y lo que tendremos que aguantar. Y por supuesto, Francia, para conocer en persona a Napoleón Bonaparte y suplicarle fervorosamente que no se marche y nos abandone. Que luche encarecidamente para mantenernos bajo su amparo. 
Dinos tres ciudades donde ambientarías una novela y porqué.

Bueno, no puedo decir Roma, Toledo y París porque ya las he utilizado con Vindicatio, Mudaÿÿan y Expiación, sin embargo, para futuras novelas he pensado en la hermosa ciudad de Granada, de hecho tengo un manuscrito empezado sobre la entrega de la ciudad a los reyes católicos Isabel y Fernando. Valencia, que es una ciudad preciosa y tiene un registro histórico impresionante. 
El siglo XV fue una época de apogeo económico, cultural y artístico para la ciudad, el conocido como el Siglo de Oro valenciano. En él se produjo también un crecimiento demográfico que hizo de Valencia la ciudad más poblada de la Corona de Aragón. Y por último, Cartagena. ¿Por qué la he elegido? Porque en el año 1600 el puerto de Cartagena se convirtió en principal base militar de la política mediterránea de los reyes de España con respecto a sus posesiones en Italia y de contención del poderío turco y berberisco. Apasionante, ¿verdad? Lo negativo de desvelar este tipo de proyectos es que después me roban las ideas y se me adelantan, que ya me ha ocurrido anteriormente…;)
¿Cómo es un día en la vida de Arlette Géneve?

Estresante. Agotador, pero, hermosamente productivo. Imagínate, tengo dos adolescentes en edad escolar. Un esposo y un hogar que atender. Un trabajo que sacar adelante. Una madre que tiene 83 años. Dos suegros en edad avanzada y con los achaques propios de la edad. Cinco hermanos, quince sobrinos, diez sobrinos nietos, y unas ansias por escribir increíble. Me falta tiempo, sin embargo, me siento una mujer muy feliz. Mi familia me quiere, y es lo único que verdaderamente me importa para sobrellevar el día a día.
Y ahora conozcamos un poco mejor a la escritora
¿Por qué decidiste publicar con pseudónimo?

Porque me lo sugirió mi primer editor. Gabriel me explicó que el mercado español de novela romántica era reacio a leer novelas de autoras nacionales. Incluso ahora, con lo avanzado que está el mercado, sigue existiendo un gran número de lectoras que se niegan a darnos una oportunidad para leernos.
Y en mi caso particular porque deseaba diferenciar a la escritora de la mujer normal y corriente que soy. Y ahora veo el acierto de haber escogido un seudónimo porque, si me lo planteo, puedo publicar en otro género con mi verdadero nombre.
Estudiaste derecho pero no acabaste la carrera, ahora trabajas como diseñadora  y además eres escritora,  ¿por qué elegiste esta profesión? Cuando eras pequeña pensabas que te dedicarías a esto.

Creo que fue la profesión la que me escogió. Siempre he escrito, relato, poesía, cuento, novela corta, novela larga. No concibo mi vida sin plasmar todo lo que tengo en la cabeza. De no hacerlo estallaría. Antes de comenzar en la universidad tenía mi título de dibujante técnico y trabajaba en un estudio de arquitectura, pero, comencé la carrera de derecho porque era el sueño de mi padre que falleció cuando yo tenía 18 años. Siempre me quedó esa espinita, por eso años después y a pesar de que tenía un trabajo y una profesión que me aportaba mucha estabilidad porque es tan artística como escribir, me matriculé precisamente en derecho. En el tercer año de carrera me di cuenta que la abogacía no estaba hecha para mi porque soy demasiado idealista y soñadora. Es cuando los estudiantes comienzan a asistir como espectadores a juicios acompañados del profesor, para después analizar en clase todo lo que ha sucedido en la sala. Asistí a un par de ellos, y la experiencia fue demoledora, brutal. La causa principal de que desistiera de seguir estudiando. Continué trabajando como dibujante para diversos arquitectos y escribiendo hasta el día de hoy.
¿Cuándo y cómo descubriste que querías ser escritora?

Desde que supe sostener un lápiz entre los dedos. Desde que tengo memoria, no puedo decirte una fecha en concreto.
¿Porqué y para qué escribe Arlette Géneve?
Porque siento la necesidad de sacar todo lo que llevo en mi interior. Esos personajes que se alían para atormentarme, que ansían que termine sus historias de una vez, y porque es una evasión muy dulce y que me da un resultado placentero. Aunque solamente una lectora entre un millón me dijera que ha disfrutado con una novela mía, me sentiría plenamente recompensada.
¿Cuáles son tus motivaciones a la hora de escribir?

¿La mayor motivación? Escribir una historia que me gustaría leer. La saga Beresford  y Penword la escribí para las lectoras. Amarte siempre, también, sin embargo, con El carcelero de Isbiliya, Expiación y Vindicatio, hice lo que realmente me gusta: escribí para María.
Además de ser escritora, supongo que también serás lectora. ¿Qué géneros te gusta leer? ¿Cuál es tu preferido?

Tengo un autor que me encanta aunque suene bastante ilógico porque no se parece en nada al género que escribo, Robin Cook. Sus novelas de tensión médica me chiflan. Los archivos de Salem se encuentra entre mis novelas preferidas. También, El perfume. Romeo y Julieta, la prosa de William me enamora. Y reconozco que apenas leo romántica salvo a autoras nacionales, ¿el motivo?, porque prácticamente todo lo que llega de otras fronteras me parece el mismo contenido, las historias cortadas por el mismo patrón. Aunque tengo la esperanza de encontrarme con joyas como las de antes. Soy una optimista nata.
Principalmente escribes novela histórica, aunque tienes en tu haber una novela romántica contemporánea. ¿por qué novela histórica? ¿es dónde te sientes más cómoda?

Más cómodo es escribir novela ligera actual para no complicarte la vida en buscar documentación. Biografías de personajes reales, y un largo etc. Sin embargo, yo concibo la literatura de otra forma. Siempre la he asociado con la cultura, el arte, la investigación. El aprendizaje y la perseverancia. Si hablamos de literatura, pienso en autores preparados que se esmeran en ofrecer un producto de calidad. Brillante en su esencia y contenido. Un esfuerzo continuo parar dar lo mejor de uno mismo. Y por eso escribo histórica, porque la literatura para mi es un trabajo que me tomo muy serio y la novela histórica es la mejor carta de presentación.
Arriesgar es algo que no todas las autoras hacen. ¿Por qué arriesgas con tramas tan distintas y en épocas tan dispares?

Porque no sigo las modas. Pienso que tenemos una historia tan intensa y apasionada que deberíamos tratar de magnificarla aunque fuese por revolución personal. Bueno, yo no escribiría una novela sobre la historia de la España actual, pero, ¿Íberos? ¿Romanos? ¿Visigodos? ¿Almohades? ¿Reconquista? ¿Descubrimiento? ¿Independencia? Ya quisieran las autoras extranjeras tener una historia como la nuestra. Y míranos, no avanzamos. Rectifico, algunas autoras se han despojado de los prejuicios y están escribiendo novelas excepcionales, si bien todavía no son suficientes. Tendríamos que tratar de dar una vuelta al mercado nacional, que las lectoras solo quisieran leer novelas ambientadas en España y sus fronteras, recordemos que España era el Imperio donde nunca se ponía el sol. Qué fuerte, ¿verdad? Cuando hablo de ambientar las novelas en España no me refiero únicamente a la península. Llevemos a las lectoras donde nunca se ponía el sol. Acaba de salirme un título chulísimo, “Donde nunca se pone el sol”.
Cuando leo novela histórica pienso que en el proceso de creación no solo está el tiempo dedicado al desarrollo y escritura de la novela sino también el proceso de documentación. ¿Cuánto tiempo dedicas a cada uno? ¿Dedicas muchas horas a escribir? ¿tienes un horario?

Depende de cada novela. Vindicatio me ha llevado más tiempo que Mudaÿÿan. Expiación más que Ámame canalla. Lo bueno es que acumulo información que me sirve para posteriores novelas. Tengo tanta de Vindicatio que me da para un par de historias más. En cuanto a si dedico muchas horas, no sabría decirte, pero mínimo un par de horas al día. Y si no puedo escribir porque las letras se me hacen nudos en la vista y en el estómago. Repaso. Corrijo. Siempre hay mucho que trabajar en una novela.
Como lectora de romántica leo casi de todo, siempre y cuando este dotado de calidad. La calidad no solo se da en el argumento y los personajes sino también en el lenguaje. Creo que hasta cierto punto el lenguaje de la novela debe estar adaptado tanto al estilo del escritor como a la época en la que se ambienta la novela. ¿Crees que el lenguaje se debe adaptar lo suficiente para  que los lectores de hoy en día puedan conectar con los personajes?

Me niego a leer una novela medieval donde el vocabulario es actual y se hablan de tú o de usted. Me chirria. De igual modo me gusta el vocabulario escogido con cuidado, con mimo. ¿Por qué tratamos a los lectores como si fueran tontos? ¿Inútiles mentales? Los autores somos conscientes que no le ofrecemos al lector un manual de física cuántica, le estamos ofreciendo una novela de ficción que le va a hacer pasar un buen rato, y además puede enriquecer su vocabulario. Los autores no deberían bajar nunca el nivel del lenguaje. Pienso que es un error porque si lo hacemos entonces estaremos fomentando y aupando la LOGSE literaria. Además, en una novela se puede insultar, golpear con las palabras, pero de forma refinada. Culta. Me gustaría matizar que escribir de forma vulgar y soez no es un don, cualquier autor puede hacerlo, sin embargo, escribir de forma elegante y exquisita, ese es otro cantar. Por eso defenderé siempre el culto a la novela bien escrita. 
¿Tienes un método a la hora de escribir o llega un momento en que la batuta la cogen los propios personajes?

Sé cómo quiero comenzar la novela, y como me gustaría que terminara, sin embargo, durante el recorrido, los personajes cambian. Maduran. Muchas escenas las vuelvo a reescribir y de forma muy diferente a como las había imaginado.
Violeta Lago comento en el III Encuentro RA que hay tres tipos de escritores: el escritor con mapa que lo tiene todo planificado; el escritor con brújula que sabe a dónde quiere llegar pero no sabe lo que hay en el camino y el escritor mochilero que se coge la mochila y lo lleva todo a la espalda. ¿Cuál de los tres eres tú?

No soy un escritor con mapa, soy un cartógrafo. Admiro a los autores que se ponen delante de una hoja en blanco y se ponen a escribir sin tener ni idea de lo que quieren plasmar. No concibo la escritura así, aunque ya he dicho que los admiro. Sin embargo, yo necesito mis esquemas, mis carpetas. Mi pizarra de corcho. Mi Diccionario de la Lengua Española, y las dos enciclopedias que tengo de Historia Universal. La biblioteca municipal e internet.
Expiación es una novela sobre la época napoleónica. Juntas a dos personajes en principio muy dispares y de causas opuestas. No es la primera vez que mezclas churras con merinas, ¿te dan más juego o hay alguna razón oculta?

Me parece sumamente interesante trabajar con dos protagonistas que se aman, y de repente se convierten en enemigos. Disfruto viendo como rompen toda norma, conducta, y regla por el amor que sienten el uno por el otro. Elouan ama con toda su alma a Coral, y, sin pretenderlo, por ser francés, se convierte en su enemigo. ¿Cómo se controlan esos sentimientos de ira, rechazo y amor extremo? Y lo de mezclar churras con merinas hay que preguntárselo a nuestra historia. Creo que somos el territorio más veces invadido de la historia del mundo. ¡Si hasta lo han logrado los vikingos en Galicia! Busca el Desembarco en Jakobsland. Alucinarás. Galicia fue el lugar de España donde más importancia tuvo la presencia vikinga. Tanto es así que además del término Jakobsland, rebautizaron con palabras escandinavas diversos lugares de nuestra geografía para poder hablar de ellos en su historia, como se observa en la Saga del rey Olaf de Snorri. Lo raro es hacer una novela con un español y una española auténticos. Estamos tan descaradamente mezclados que, lo que hago en mis novelas, es constatar un hecho de invasión reiterada y además consumada. Mis novelas son una revolución por nuestra identidad.
Tus personajes masculinos son todos bastante complejos, pero con mucho carácter. ¿Hay alguno que te haya costado más crear, que te haya resultado más complejo?

Sí, el barón de Bidasoa. Me costó mucho manejar la indiferencia y el desprecio que siente, unido a un sentido del honor que me volvía loca porque se imponía a cada momento. Tenía que ser capaz de construir sus sentimientos de decepción sin rencor. De indiferencia sin cinismo para que el lector mostrara empatía hacia él. Es el protagonista absoluto de Inmisericorde. Una novela que me hizo llorar a mares. Es dura. Encarnizada. Llena de pasión y amor no correspondido. Algunas escenas tardé mucho tiempo en escribirlas porque lloraba sin cesar y tenía que dejarlo. Volvía poco después y lo mismo. No me ha pasado nunca con ninguna otra. Creo que me dejé la piel del corazón escribiéndola.
Se inspiran  tus personajes en alguien real y de tu entorno.

Explico, mi marido y hermanos no están reflejados en ninguno de mis personajes, al menos de forma física. Sí les he cogido prestados algunas de sus cualidades y formas de actuar. El que me sirve de inspiración absoluta para crear hombres tan maravillosos como Máximo o Yibrail, es mi hijo Edén. Creo que ya lo he mencionado en alguna ocasión. Ignoro por qué me inspira, pero, lo hace de una forma completa. Solo tengo que observarlo un momento, y ¡zas! Un aluvión de emociones y sensaciones que solo tengo que plasmar.
Vindicatio es tu última novela. Para quienes no la hayan leído, que les dirías para que se atrevieran con ella.

Voy a hacer algo mejor. Voy a dar tres razones para no leer Vindicatio.
1º Si no te gustan las novelas intensamente apasionadas. Sólidas y con una buena base de historia, no leas Vindicatio.
2º Si te gustan los personajes poco profundos y clones de otros, no leas Vindicatio.
3º Si deseas leer para no recordar después qué has leído, no leas Vindicatio.
Algo que me sorprende de tus personajes son los nombres elegidos ¿De dónde vienen los nombres de Lucio Máximo Magno y Sila Aradia Licino? ¿Cuál es el origen de estos nombres?

Los romanos y romanas de clase noble disponían de los Tria nomina, es decir, los tres nombres. El citado praenomen, se trataba de un nombre que siempre coincidía con el de sus antepasados. El nomen, equivalía al apellido, y el cognomen especificaba la rama de la familia. En el caso de mi protagonista, se llama Lucio por su padre, abuelo, bisabuelo. Maximus, como apellido y Magno para saber a qué familia pertenecía. En el caso de Sila Aradia Licinio igual.
Los personajes femeninos son de lo más variopinto, pero todas ellas ponen en un brete al protagonista. Personalmente me han gustado mucho Aradia y Coral. Aunque ambas son muy distintas. Coral es una mujer de principios, belicosa pero Aradia es la más sorprendente de todas porque es dulce, tierna y nada belicosa sin llegar a ser dócil. ¿qué te hizo pensar que Máximo necesitaba a una mujer como ella? ¿Cómo se te ocurrió este personaje?

Lucio Máximo es un hombre militar, acostumbrado a dirigir a millares de hombres. Nada mundano y sí muy estricto a la hora de actuar. Paciente al tomar decisiones y nada impulsivo al ejecutarlas. Necesitaba una compañera que lo admirara desde el principio. Que sintiera pasión por la vida militar y por las conquistas de Roma. Una muchacha como Sila Aradia me daba mucho juego para los encuentros entre ambos porque eran muy dispares: la racionalidad con la impulsividad. Un hombre hecho y derecho, y una muchacha que comienza a sentirse una mujer.
Lucio Máximo Magno es un personaje que me ha fascinado. ¿Cómo surgió en tu cabeza? ¿Cómo le formaste? ¿Qué destacarías de él?

Tenía muchas ganas de crear un personaje auténtico, con ello no quiero decir que los Beresford o los Penword no lo sean, sin embargo, por el hecho de ser británicos debía dotarlos de la rigidez, frialdad y arrogancia típica inglesa que desean encontrar las lectoras en las historias. Estoy un poco cansada de ese prototipo de hombre tan admirado por las autoras extranjeras y metido con calzador en una cultura tan diferente como la latina. Si habéis leído El carcelero de Isbiliya os habréis percatado que Yibrail es otro personaje complejo y lleno de matices. Es un hombre paciente, observador, culto, nada propenso a la ira, y con una capacidad para amar tan en excelsa y profunda, que todavía me deja boquiabierta. Muy en la línea de Máximo, ¿verdad? Esos son los personajes que me fascinan, que me llenan de orgullo. Son los hombres que María quiere leer.  
Los personajes secundarios también tienen un papel importante. La familia Sila Licino y lo que sucede con ella marca profundamente la historia de los protagonistas. ¿te ha resultado duro contar lo que les sucede?

Tienes en mente la misma escena que yo. La del atrio en Velitrae. Fue, no difícil, sino agónica, porque, no se trataba de un solo personaje sino de varios a los que les tenía un inmenso cariño y les tuve que causar mucho daño. Sane es un personaje que paga con creces una injustica inmerecida. Por ese motivo preparé ese final para ella. Aunque es un personaje que se podría desarrollar mucho más.
¿Cómo te has sentido urdiendo las intrigas propias de esta época?

Como una auténtica Patricia. Me encantó meterme en la piel de Antonino. Jugar a ser él en el senado. Fue instructivo, también divertido. Aprendí cómo se votaba en la Curia en aquel entonces. Lo que gusta el poder a los hombres. Lo que puede lograr la ambición desmedida. Estoy muy orgullosa del resultado.
Muchas veces me imagino que banda sonora tendría cada novela que leo. ¿qué banda sonora le pondrías a “Vindicatio”?

Sin lugar a dudas Titans de la película Alexander del compositor Vangelis. Me parece una obra maravillosa. Podría escucharla eternamente.
¿Por qué te lanzaste a escribir sobre el Imperio Romano?  ¿Por qué ahora y no antes?

Porque es mi época preferida de la historia, sin desmerecer la napoleónica. Porque devoro cada película que filman con la época romana como telón de fondo. ¿Y por qué ahora? Porque lo necesitaba. Porque cuando me dejan suelta y escribo lo que María quiere leer, salen historias como El carcelero, Expiación y Vindicatio. No es que me olvide de Mudaÿÿan, pero El carcelero fue mi primera obra ambientada en la reconquista.
¿Por qué el Imperio y no la época republicana? ¿Nos regalaras en un futuro próximo alguna otra historia sobre Roma?

Porque César Augusto es mi emperador favorito. También lo son los hispanos: Adriano y Trajano, no obstante, por él siento cierta debilidad. Y os aseguro que leeréis más historias ambientadas en la época de Roma. Ya tengo metida la cabeza…
Como escritora de novela histórica que se arriesga y siempre asume nuevos retos, ¿qué otra época te atrae para ambientar una nueva novela? ¿qué época supone un reto para ti? ¿Existe algún hecho histórico significativo que te gustaría contar en una próxima novela?

¿Otra época me atrae? El descubrimiento de América. Aunque no es una época sino un género lo que me supone un muro infranqueable. No soy capaz de escribir una novela de miedo. Lo he intentado, pero, soy pésima. El malo remalo de la muerte se convierte en mis manos en un seductor dulce y maravilloso, en definitiva, un osito de peluche. No tengo remedio.
Y hablando de próximas novelas, estás trabajando en algo nuevo, nos puedes adelantar algo.

Uf, la de sorpresas que os esperan. Arlette Geneve regresa con alegría y con fuerza, pero, no puedo desvelar nada. Lo lamento de veras. Bueno, os digo bajito un adelanto, Arthur está preparado para deleitar a aquellas lectoras que adoran a los protagonistas ingleses porque cumple cada uno de los requisitos: es un perfecto caballero inglés con el punto canalla que le da Arlette Geneve. Aunque aviso que será mi último protagonista británico en bastante, bastante tiempo.
Finalmente  no puedo dejar pasar el momento de felicitarte por “Vindicatio” una gran novela que me ha cautivado.  Espero ansiosa tu próxima novela.  También agradecerte que hayas sacado tiempo para responder a estas preguntas. Para mí es un placer y un honor entrevistarte.  Muchas gracias Arlette.

Muchísimas gracias a ti. Ha sido un placer enorme participar en esta entrevista, también mi agradecimiento va para aquellas lectoras que han dedicado unos minutos a leerme. A todas ellas, gracias de corazón.

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