La última cita

El trabajo, las amigas, los hijos, el teléfono que no para de sonar, las obligaciones, el correo electrónico, la casa, la ropa, la agenda, los hombres, la moda: no hay mujer moderna que no tenga que lidiar con todo eso, y Alins no es la excepción. Y, además, debe llegar a tiempo para la última cita de la semana. Ha decidido acudir a un psicólogo para poder hablar de sus problemas, para relajarse, para tener alguien que la escuche. Sin embargo, no todo es como esperaba. Por ejemplo, su psicólogo es demasiado atractivo. Parece un modelo de revista, y a Alins le cuesta articular las palabras en un principio. Luego, consigue hablar con él, contarle sus cosas y escuchar las pocas que él deja entrever.
“¿Y si me enamoro?”, se pregunta Alins. No sabe nada de ese hombre. Pero, seguramente, tiene un pasado. No existen los hombres sin pasado. Como no existen las mujeres sin fantasías. Alins quiere realizar la suya y, sin quererlo, se meterá en un embrollo. ¿Qué sucede si, para cumplir sus fantasías, ella comienza a verse con el hermano de su psicólogo? ¿Interfiere en la terapia? ¿Aun cuando ella no sepa que es el hermano de su terapeuta? Pero los enredos no terminarán allí y siempre, con humor e inocencia, Alins se acercará a su objetivo: que la última cita de la semana deje de ser una consulta y se transforme en la última cita que ella tenga con un hombre. 

Arlette Geneve nos tiene muy acostumbrados a las novelas históricas. Es cierto que se le dan muy bien y que sus novelas históricas son realmente buenas. Por eso cuándo tuve la oportunidad de tener este libro entre mis manos me sorprendió encontrarme con una historia contemporánea y sobre todo una una historia verdaderamente original. 

Desde luego no es un planteamiento usual basar una historia romántica en los encuentros que una paciente tiene con un psicólogo. Y menos a través de conversaciones en la consulta. Solo por este detalle la novela tiene cierto mérito. Como en todas sus novelas, Arlette nos regala una prosa fluida, eficaz y ágil. Junto con lo insólito del argumento y de la situación con la que partimos nos encontramos con unos personajes también originales hasta cierto punto. Un psicólogo que se dedicó anteriormente a otra rama de la medicina que en absoluto parece un terapeuta. Dante es un hombre atractivo, guapo, casi un modelo de revista con un carácter fuerte, muy estricto, casi rígido en sus actuaciones. Ante todo es un profesional. Alins es una mujer con una hija de una anterior relación, guapa, atractiva, trabajadora, independiente, en definitiva una mujer moderna que poco o nada necesita en su vida a un hombre que sea su héroe y que la salve de no se sabe bien que situación. 

Después de conocer a estos dos personajes cualquiera diría que nos encontramos ante una novela romántica. A medida que pasaban las páginas,  no queda claro para nada quien iba a ser nuestro héroe romántico si es que lo había o si encontraríamos el final feliz que toda lectora de romántica espera. Sobre todo porque la autora nos coloca a un tercer personaje, el hermano de Dante. Este personaje enreda una situación que ya de por si es bastante compleja. Sobre todo cuando en terapia sale la situación de cumplir o no las fantasías que uno tiene. En este caso, las fantasías de Alins y descubrimos cuáles son sus fantasías y con quien esta dispuesta a hacerlas realidad. 

No se puede revelar mucho del argumento porque sino dejar de sorprender. Y desde luego que uno se lleva una sorpresa a media que lee las páginas porque por momentos contemplamos como el hermano de Dante se convierte en el eje de unión entre Dante y Alins o es el eje de separación. Para saberlo tan solo hay que leer la novela y no despegarse del libro hasta el final. 

Junto a los enredos provocados por el hermano de Dante se suman los enredos y problemas familiares de éste. Dante es un personaje que me fascinó desde el principio por que es protector y a la vez dominante y controlador. Y a pesar de estas facetas suyas no deja de ser un personaje tremendamente atractivo y encantador. Alins me encanto nada más leerla, es una mujer inocente, quizás algo ingenua pero al mismo tiempo independiente, con carácter y con mucha vitalidad. 

La última cita es la última cita que nos gustaría tener a todas las mujeres, por lo menos a mi me gustaría tener una cita así todos los viernes para finalizar la semana. Y para saber si esta cita se convierte o no en la última que Alins tendrá con un hombre debéis leer la novela más que nada por que tenéis que conocer a Dante. Creedme, merece la pena. 

Definitivamente no sé que tienes los personajes masculinos de Arlette que me encantan desde el primero al último. 

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