Donde siempre es otoño

Como cada otoño, Ian O´Connell, afamado escritor de novelas de amor, se aísla en su apartado refugio de Crystal Lake para escribir su nuevo éxito. En su desesperada búsqueda de la inspiración que por primera vez le ha abandonado, encontrará a Elizabeth Salaya. En ese entorno idílico, mientras la va convirtiendo en la protagonista de su novela, el amor comenzará a entretejerse entre los dos sin que él sea consciente. Un amor que nunca creyó que existiera más allá de los libros, y que, junto al gran secreto que esconde Elizabeth y por el que intentará alejarlo de su lado, le harán dudar de todo lo que hasta entonces había creído firmemente. En la hirviente Manhattan, envuelta en el ardor de los candidatos en plena carrera hacia la Casa Blanca, los caminos de Ian y Elizabeth volverán a cruzarse. Pero en medio de intrigas, ambiciones y cadenas de favores que amenazan con tambalear los cimientos de la alta sociedad neoyorquina, será enfrentarse a sus sentimientos y miedos lo que cambie sus vidas para siempre.

Traición, sombras, pasión y política se aúnan en una novela inolvidable en la que un instante puede cambiar toda una vida.

Ángeles Ibirika es una autora española que me encanta. Entre sueños fue un soplo refrescante dentro de las novelas románticas contemporáneas. Fue una historia entrañable que nos adentro en un paisaje maravilloso e idílico como era el paisaje navarro y a  dos personajes que parecían estar destinados a entenderse. Antes y después de odiarte nos traslado a una historia de amor más dolorosa para sus personajes marcada por la traición y los secretos, pero nos demostró que emociones tan desgarradoras como el amor verdadero pueden superar a muchas otras.  Después de disfrutar de dos novelas tan maravillosas y tan redondas, estaba deseando tener entre mis manos su última novela. Aguante todo lo que pude y me hice con un ejemplar dedicado en la Feria del Libro de Madrid. 

He tardado en leerla porque era un libro que quería disfrutar de manera especial. De forma pausada, quería dedicarle tiempo y no darme un atracón para saber el final. Me dio la impresión de que era una novela para disfrutar despacio, para saborear cada palabra, cada frase y para saborear y sentir unos sentimientos profundos, dolorosos, arriesgados y apasionados de sus protagonistas. Los hombres de Ángeles siempre me cautivan. Jon era un hombre sincero, tierno. Mikel era un hombre herido, en apariencia con un corazón frío e Ian es un canalla, guapo y sexy pero un canalla que descubre en sus propias carnes lo que Mikel y Jon vivieon en las otras novelas, que el amor es algo más de lo que él se creía. 

La narración es magistral. Vas pasando página a página sin poder evitar emocionarte, sin sentir que a Ian debes darle un par de collejas por portarse como se porta. Por ser capaz de escribir sobre unos sentimientos que él ni siquiera ha vivido y al mismo tiempo no puedes dejar de sentirte cautivada por un canalla como él. Ian es quien nos conduce por la novela, quien nos descubre a Elisabeth, al mismo tiempo que la descubre él. Lo que puede cambiar la vida un instante durante un otoño que ni él ni nosotros podremos olvidar nunca. Un simple paseo por un bosque frondoso en otoño nos puede cambiar la vida y cambiar todos nuestros esquemas. Descubrirlo página a página ha sido todo un ejercicio de sentimientos contradictorios: dolor, llanto, amor, tristeza, pasión, melancolía, comprensión y entendimiento al final. 
Cuando me hice con el ejemplar firmado, Ángeles me dijo que iba a necesitar una caja de kleenex, pensé que no sería cierto puesto que con Mikel ya lloré de emoción, pero se han cumplido sus palabras. He necesitado varios paquetes de kleenex. No suelo llorar con las novelas pero la historia de Ian me ha puesto los sentimientos a flor de piel, los pelos de punta y ha conseguido que derrame muchas lágrimas.  Diréis porque no hablo de Elisabeth, hablar de ella sería decir demasiado sobre una novela que todos los lectores deben descubrir por si mismos. No es como Beatriz ni como Ane. Beatriz tenía orgullo y fortaleza; Ane tenía fortaleza interior pero también fragilidad. Elisabeth es distinta y a la vez tiene cosas de las dos, al menos según mi opinión. Lo interesante es descubrirla al mismo tiempo que lo hace Ian. 
Los personajes secundarios así como el fondo de unas elecciones presidenciales americanas hacen aún más interesante a la novela. Ángeles se ha documentado mucho y creo que este ambiente de politiqueo da mucho juego para una novela de este tipo. Creo que por muchas razones esta es una novela redonda a su manera, quizás, en mi opinión no tan redonda como Antes y después de odiarte y Entre sueños. Pero si es una gran novela que se ha ganado un hueco en mi corazoncito. Ian es un canalla pero qué canalla. Eso si, haced caso de las palabras de antes, leedla pero con un paquete de kleenex en la mano. 
Poco más puedo decir, salvo que gracias Ángeles por una novela como esta, sé que tardas en un año en escribir una novela, así que espero con ansiedad y expectación el próximo año por que con cada novela te superas. Enhorabuena por regalarnos  historias como esta. 
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Un comentario en “Donde siempre es otoño

  1. Tengo muchísimas ganas de leer este libro, he visto muy buenas críticas y a pesar de que no he leído nada de la autora creo que me gustará. Excelente reseña

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